Sin embargo, eso de que ser el malo mola está muy bien, pero en el cine no es todo tan simple. Por eso deberíamos matizar ciertos aspectos, por ser justos y para no insultar a ciertos personajes con burdas comparaciones... me explico.
Los malos que nos fascinan, se rigen por un código moral dañino, sus propósitos casi siempre son perjudiciales para algo o alguien. Pero también hay otro tipo de malo; los malos malos, los malos de verdad, que no es tengan oscuros propósitos ni nada de eso, es que no son buenos en nada de lo que hacen, y estos molan bastante menos. De este modo, al primer tipo, al que nos gusta los podríamos calificar como "malvados", quedando el término "malo" propiamente dicho para el segundo grupo.
"Ser malvado", además de practicar el mal implica otras cosas. Cierta capacidad de planificación y organización, originalidad, mucha personalidad y sobre todo, un cierto grado de inteligencia.
Los malos, en cambio, son personas o personajes con pocas virtudes o muchas limitaciones para desempeñar una tarea. Vamos, unos zotes del carajo.
Más de uno ya sabrá hacia dónde está yendo esto, pero como los libros con dibujos son siempre más divertidos, vamos a ilustrar nuestras divagaciones.

















