sábado, 29 de noviembre de 2008

Porque ser Malo Mola

Hace algún tiempo que me apetecía meter esta entrada pero no surgía la ocasión idónea. Un buen día aparece el propietario de Peep Show y, como si hubiese leído en mi surco de Silvio, nos recomienda la película que propició todo esto.

Heath Ledger nos ha dejado una interpretación sublime, parece como si se hubiese metido en la cabeza de Bob Kane (creador de Batman) y hubiese exprimido de su cerebro la esencia del Joker. Exactamente la misma sensación me transmitió el finado australiano: complejidad

Es el último de una estirpe de papeles cinematográficos que, bien por el personaje en sí o bien por el actor que lo encarnaba; han cambiado un aspecto del cine que parecia inamovible: la impopularidad del Malo.

Atrás quedaron los tiempos del malo malísmo cuya progresión lineal lo hacía predecible y secundario. Los villanos clásicos poseen una miticidad elevadísima por lo poderosos que llegan a parecer, pero si les robamos esa pequeña licencia, se quedan incompletos, casi insustanciales. Los máximos exponentes son el elegante Conde Drácula y el enfermizo Doctor No, dos seres grandiosos cada uno a su manera pero cuyos propósitos nunca llegan a buen puerto. Este hecho hace que tradicionalmente los malos hayan estado destinados a ser derrotados y despreciados. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, algo ha cambiado para bien. La invulnerabilidad que hacía desdeñables a los villanos ha dado paso a un esalzamiento de sus puntos débiles que los hace aceptables, los aproxima más a un ser humano e incluso los hace entrañables.

Darth Vader (David Prowse) lo empezó todo. Odiado tras su máscara, compadecido sin ella. Poseía una intrahistoria independiente de los hechos que lo rodeaban, después de todo, se regía por algo más profundo que la simple diferencia entre el bien o el mal. El señor oscuro sirvió de detonante para una serie de personajes que hoy en día siguen deleitando al respetable.

Jack Nicholson fue un Joker menos perfilado que Ledger, pero a más de uno nos ha dejado sin dormir tras verlo hacha en mano en El Resplandor

Ian Mc Kellen me dejó huella hace algunos años haciendo del rey Ricardo en un remake de Ricardo III, película sin pena ni gloria pero su despiadado personaje grabó sus facciones en mi retina y años después volvió a dejarme perplejo como Magneto (X-Men), en otra película vacía con un único punto positivo: el malo

Otro especialista en eso de putear a la gente es Malcom McDowell, Alex DeLarge en La Naranja Mecánica. Un vándalo pandillero cuya afición por Beethoven lo hace un jovencito casi adorable.

Anthony Hopkins (El Silencio de los Corderos) y Gabriel Byrne (El Fin de los Días) tienen la impresionante capacidad de hacer que admiremos a un asesino caníbal y al mismo demonio respectivamente.

Uno de los últmos en sumarse a la lista ha sido Javier Bardem de la mano de los Coen, encarnando a Anton Chigurh, un peculiar psicópata con un arma de aire comprimido y una curiosa forma de ver la justicia

Seguro que alguno se me queda en el tintero, pero sirvan estos ejemplos como delcaración de intenciones… Mamá, Papá, de mayor quiero ser El Malo

9 comentarios:

Caracol Asesino dijo...

Igual me tildas de ñoña y sensiblera, pero Gary Oldman haciendo de Drácula le da una vuelta de tuerca al personaje. Deja de ser un "malo lineal" para que al final de la película te dé penilla. Casi me parece peor persona el personaje que interpreta Keanu Reaves.

Aunque bueno, quizá esa película no es muy buen ejemplo, que es "para chicas", jejeje.


Buen blog, más artículos como éste, por favor.

Casi Persona dijo...

En primer lugar, me alegro de que te guste nuestra humilde morada.
A modo de disculpa diré que cuando me refiero a Drácula (uno de mis seres favoritos tanto en los libros como en la pantalla) pensaba en Bela Lugossi. Gary Oldman bien podría haber tenido cabida en esta entrada, porque la peli básicamente la salva él; el resto no es que sea "pa niñas", es que en momentos se hace incluso aburrida (sobre todo si has leído el libro)

Tu madre se ha comido a mi perro dijo...

Pos a mi no es por na... pero ese DeNiro haciendo de demonio en pactar con el diablo... o en taxi driver... o yo que se... los malos molan señores, muchas veces sencillamente son mucho más complejos que los "buenos" de la peli.

NOTA FRIKI: se escribe "Darth" marikona, y por cierto, por ke Sauron es un jodido ojo, si no daría mogoyon de yuyu (el balrog no abla y la primera vez que lo vi despues de imaginarlo miles de veces en mi cabeza me quede flipao)

Richard Blaine dijo...

Todo empezó con nosferatu jejeje

Casi Persona dijo...

Gracias a tu madre se ha comido a mi perro por la aclaración. Gracias a él el pabellón del frikismo queda alto y mis costillas a salvo de cualquier ataque por parte de algún starwarsfilo.

Tu madre se ha comido a mi perro dijo...

Ayer se lo comenté a richard, se me a olvidao ponerte ke travolta aciendo de malo ace papelones, ai kea eso

Travolta de malo mola, de weno apesta casi siempre (resumen)

mens transtorná in corpore pudrio dijo...

Enhorabuena querido compañero creador de este blog (aunque yo todavía no haya escrito ni una letra en este blog). Has realizado la mejor entrada de la corta historia de este blog, marcando el rumbo que bajo mi opinión debería tomar este lugar.Te ha faltado, para haber alcanzado una perfección sublime a la cual sólo los genios desquitados de tapujos como Von trier pueden llegar, haber complementado tu entrada con una encuesta tipo "qué malo te gustaría ser?".
Yo sin duda me que quedo con Sam Bicke (Sean Penn) en el Asesinato de Richard Nixon. No voy a contar nada sobre él porque CREO que lo haré algún dia en forma de artículo (pero no lo puedo asegurar, tal vez no escriba nunca ninguna entrada).

Mr. Peel dijo...

hay malos clásicos que se salvan de la progresión lineal de maldad predecible: el Johnny Rocco de Cayo Largo o Cody Jarrett de Al Rojo Vivo por poner dos ejemplos muy evidentes.

Yo mismo dijo...

¡¡¡ Cómo hemos cambiado !!!, cuando eramos pequeños y se "cargaban" al malo de la peli,
todos aplaudiamos y ahora los ensalzaís.
Uno de los que me impresionó fue el
que nombras en La Naranja Mecánica,
más que malo era un cabronazo con recaidas.
Y si quieres ser otro tipo de "malo"
sólo tienes que meterte en la piel
de Christopher Lambert en cualquiera de sus actuaciones.